El Trabant

Trabant, un símbolo del Este Alemán.

Comúnmente apodado “Bujía con techo”, este pequeño y ruidoso coche es hoy en día un objeto de mofa y recuerdo a la caía del muro de Berlin. Pese a su aguante, con casi 30 años de producción sin apenas cambios de diseño, el Trabant alcanzó una producción de 3.7 millones de unidades, e incluso hoy en día muchos siguen cuidando sus modelos, modificándolos o manteniendo su original aspecto.

Famoso por su estruendoso ruido, su incomodidad, su lentitud y su habilidad para ensuciarse y oxidarse con gran rapidez, fue muy querido en el Este Europeo.

Inspirado en el satélite Sputnik, su nombre significa acompañante o satélite, aunque también se le conocía como Trabbi o Trabi, se popularizó debido a que, con la caída del Muro de Berlín apareció en numerosas imagines como principal medio para cruzar de la parte Este al Oeste del muro.

Para adquirir este modelo, sus compradores se inscribían en una lista de espera, y dependiendo de su distancia entre su residencia y la ciudad de Berlin, recibirían el automóvil. Estaba fabricado con un chasis de una sola pieza de acero, donde el techo, capó, tapa del maletero, guardabarros y puertas estaban confeccionados en plástico duro o Duroplast, hechos de materiales reciclados provenientes de restos de algodón de la Unión Sovietica y resinas de la industria textil del este Alemán, siendo el primer coche construido con materiales reciclados.

El motor que escondía el Trabant, con 2 cilindros, y con una tara de 600Kg, conseguía un rendimiento aceptable para su categoría, llegando hasta los 26CV, y 21 segundos para llegar a los 100km/h (su máxima velocidad). Pero contaminaba demasiado, 9 veces que un coche medio europeo del año 2007, y consumía 7 litros a los 100km. Dado que no disponía de un sistema de engrasado, se tenía que añadir el aceite al depósito, de 24 litros, con cada repostaje (similar a un cortacésped o una motosierra). E incluso, los modelos más viejos no tenían ni siquiera un indicador de nivel de combustible, teniendo este una varilla, similar a los coches actuales para ver el nivel del aceite.

El Trabant es recordado hoy en día por su incomodidad, poco espacio y burla por muchos Alemanes, sin olvidar su simbolismo con la caída del Bloque del Este. Su contraste en el oeste fue el Beetle Inglés.

Publicado en Historia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *